Nació en la ciudad de Córdoba el 10 de mayo de 1946,
en el barrio de Alta Córdoba.
Su trayectoria y su librería constituyen un referente en el
campo de la literatura infantil y juvenil en nuestra ciudad y en el
interior de la provincia.
Su producción literaria se circunscribe sólo al cuento
No molesten, estamos leyendo (Ed. Nuevo Siglo, Colección
Dulce de Leche, 1995), con ilustraciones de GERARDO TORRES.
El texto pone de manifiesto la necesidad de encontrar caminos que
favorezcan la relación de los niños con el libro. Esta
preocupación se articula con las diferentes y múltiples
acciones que la autora ha desarrollado a lo largo de su carrera para
la difusión del libro y la promoción de la lectura.
En el año 1980, se inaugura en la galería Norte, una
librería destinada especialmente para niños. Se traslada
en 1982 a la galería Cabildo, desde donde hace más de
veinte años, desarrolla su intensa actividad.
Muy pequeña en sus inicios, la Librería Infanto Juvenil
se sumó al impulso y expansión de la producción
literaria y editorial de las décadas de 1980 y 1990. Cursos,
talleres, encuentros con escritores, presentaciones de libros, concursos
literarios, novedades e información complementan y forman parte
de la propuesta cultural de la librería. Una suerte de archivo
abierto representa este espacio para los cordobeses que trabajan en
la LIJ.
Nelda Abed, además, ha trabajado y colaborado en forma sostenida
con la AAL (Asociación Argentina de Lectura) filial
Córdoba. En el año 1986 fue electa presidenta, cargo
en el cual se desempeñó durante dos períodos
consecutivos. En estos años la AAL implementó proyectos
de lectura en las escuelas, editó plaquetas de poesía
y desarrolló un proyecto en forma conjunta con el Ministerio
de Educación para difundir la obra de los autores de Córdoba
en las escuelas.
Ha integrado a su actividad docente secundaria, terciaria y universitaria
su labor como crítica y especialista. Ha colaborado en revistas
como Eslabón educativo, Revista Preescolar, La ciudad, Piedra
libre y las guías de lectura de la AAL.
Especial atención merece el capítulo que se abre hacia
los años ´90 con las críticas literarias firmadas
por un niño llamado Marcelo y publicadas en el suplemento infantil
de La voz del interior. Cuenta Abed que: ... las críticas
literarias se llamaron Marcelo, un niño singular. Marcelo
es un niño de 8 o 10 años, poseedor de una lectura fluida,
sensible, enamoradizo, jugador de futbol y amante de los libros. Vive
situaciones particulares, propias de un medio social enmarcado en
la clase media instruida, ha internalizado las lecturas hechas desde
la primera infancia con la ayuda de su madre. En cada situación
que vive surge un autor, un libro, un trozo de poesía. Las
críticas fueron diagramadas dentro de un recuadro y Julieta
San Román lo interpretó con el dibujo de un niño
rubio sentado en una butaca alta y rodeado de elementos. Éstos
podían ser libros que volaban o cohetes espaciales.
En un costado aparecía la tapa del libro para que no se
confundiera la historia contada con la idea de apoyar la difusión
de un determinado autor y su obra. Fueron 34 las críticas que
llegaron cada miércoles a los 50.000 lectores del diario. Los
chicos valoraron la crítica literaria infantil, pero también
recibí muchas adhesiones de bibliotecarios y maestros que conocieron
la diversidad de ofertas que había, cuando ellos tenían
acceso a sólo unos pocos.
Completa el perfil de esta autora su trabajo en la Cámara
de Librerías, en la Feria del Libro Córdoba, el dictado
y organización de innumerables eventos que tienen al libro
como protagonista.
También ha realizado la compilación del material para
la Antología Entre nubes y huevos fritos, editada por
Plus Ultra en el año 1991, que refleja una cuidada selección
de textos literarios.