Proyecto:
Mariano Medina
Claudia Santanera
Coordinación
General:
Mariano Medina
Realización:
Claudia Santanera
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Mariano Medina
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Portada y guardas:
Liliana Menéndez
Diseño web:
Eliseo Carnero
Mariano Medina
Producción final:

CEDILIJ
Centro de Difusión
e Invetigación de Literatura Infantil y Juvenil
|
APUNTES SOBRE LA
LITERATURA INFANTIL EN CÓRDOBA
Autor: Martha Torres de Olmos
Año: 1986
Es nuestra intención asentar
algunos datos sobre el movimiento de literatura infantil en Córdoba,
su raíz y proyecciones, no en una ambicioso plan, sino en un primer
intento de registrar hechos y personas e instituciones que han entregado
poco o mucho a este quehacer literario, pero con la real convicción
de que sus jueces, los niños, son exigentes destinatarios.
Ante la escasa documentación
publicada al respecto, hemos acudido en muchos casos a la memoria
oral de aquellas personas que participaron concretamente de hechos
y experiencias, aunque la no fácil ni fluida comunicación, hayan
sido impedimento para el aporte de mas datos.
De ésta manera, este trabajo
no puede tener pretensiones de investigación científica ya que no
solo muchas de sus fuentes son orales, sino que se refieren a un
pasado más o menos inmediato. No obstante, teniendo en cuenta la
posible falta de perspectiva histórica, esperamos haber captado
la idea e imagen de los sucesivos relatos, en forma objetiva, con
al certeza de que muchas personas, instituciones y anécdotas, tal
vez interesantes, queden soslayadas en este escueto panorama que
en lo sucesivo podrá ser ampliado, completado o corregido por otros.
Que sea este un acto de agradecimiento
a todos los que aportaron valiosos elementos para la concreción
de este trabajo y en especial a la señora profesora María Luisa
Cresta de Leguizamón que lo alentó, proveyó datos fundamentales
para su ejecución y lo revisó amable y desinteresadamente, porque
esta no es obra de uno sino de todos.
Podemos decir que el siglo XX
está dando a luz un nuevo enfoque, en el que se ubica como especialidad
o género de la gran literatura, la literatura infantil.
Si queremos dedicarnos a la literatura
infantil cordobesa, no podemos hablar de ella desarraigada de su
entorno nacional e internacional, al que nos referiremos rápidamente,
no desde el punto de vista de su producción, sino desde ciertas
premisas que hacen a la delimitación del concepto.
Debemos partir de un interrogante
que surge desde principios del Siglo XX, y por el cual se pone en
duda la existencia de una literatura escrita específicamente para
los niños ya que como hecho creador, la literatura es una sola:
toda obra de creación productora de una vibración del espíritu,
goce sensible y digno de elevar al ser humano; toda obra que surge
de las manos de un poeta y es capaz de llegar de llegar a cualquier
receptor sin edad determinada y, bien, la postura tiene su razón
de ser.
Con tal evidencia no podemos
descartar un hecho registrado por los investigadores y la historia
misma: durante siglos los niños fueron receptores curiosos de una
literatura no escrita para ellos, pero adoptada por ellos. No vamos
a detenernos en el porqué adoptaron milenarias fábulas, apólogos,
cuentos de maravilla y novelas como Ribinson Crusoe o Gulliver,
dado que en si constituye un tema de otra indagación.
Lo básico es que el investigador
actual rastrea la actual literatura afanado en la búsqueda de aquellas
obras que se adapten a los intereses y necesidades del niño. Pero
aquí llegamos a otra postura, aún más estricta, que nos impulsa
a aclarar conceptos: la de aquellos críticos como Benedetto Crocce,
que rechazan el concepto en si de literatura infantil,. Por ser
la antitesis de la libertad del creador. Es que al tener como punto
de vista, no la obra sino su receptor, el niño con sus intereses
y necesidades tan proclamados por la psicología y la pedagogía en
el siglo XX, la literatura puede condicionarse. Esta creación literaria
puede dejar de ser tal como acto estético, para convertirse en un
medio o instrumento meramente didáctico: lo ejemplifica toda esa
seudo literatura que desgraciadamente aún abunda y sólo
pretende atrapar al niño con recursos fáciles.
De ésta última postura también
se rescata lo positivo. En verdad estamos con Jesualdo (extraordinario
pedagogo uruguayo) cuando dice que la función de la literatura para
los niños es “educar, instruir y entretener” [1]
, pero realmente con una conjugación
de elementos con un equilibrio tal que en ningún momento desfigure
su razón de ser: por encima de todo arte-literatura; una disciplina
con características propias, no un arte menor sino distinto.
La literatura rica en valores
estéticos, educa por añadidura. El niño goza y a su vez crece y
se instruye, descubriendo paso a paso su propia realidad.
Esta posición es la que aceptan,
desde hace algunas décadas, muchos creadores, docentes e investigadores.
El autor que realmente conoce al niño, más aún, que lo revive, no
evocándolo sino sintiéndolo
flor de piel, aquel artista sin recetarios que se entrega
espontáneamente a este juego poético de transformar y trascender,
como el niño, la realidad, para aprehenderla, hacerla suya, descubrirla
palmo a palmo; que está como dice Fryda S. De Mantovani en permanente diálogo con las cosas y
los seres” [2]
; aquel que encuentra según Griselda
A. Gambaro el punto de contacto en que el lenguaje nuestro (del
escrito) se asimila a la comprensión infantil [3]
; el que hace suyos ingenuos anhelos, asombrosas tristezas o alegrías
infantiles, que acepta la magia y el encanto como parte de la realidad
infantil. Que acepta al niño como tal y porque lo ama al niño que
fue y que mantiene intacto, desea darle de si, conducir su crecimiento,
tenderle una mano tierna que lo ayude a afirmarse con optimismo,
a buscar soluciones a sus conflictos, a simplemente gozar, entretenerse,
con la gratuidad que el juego impone al arte, sin intentar presionarlo
con explicitas conclusiones, sino induciéndolo a descubrirlas por
si mismo. Ese auto por ser fundamentalmente creador y entrañablemente
pedagogo es el que se descubre como real escritor para niños. Esta
es una corriente de literatura infantil que surge a nivel mundial,
pero a su vez tiene raíz propia en cada país, en cada región, en
ciertas individualidades y grupos sociales. Es algo así como una
respuesta simultánea de un siglo que pretende cambios en la educación,
porque al mismo tiempo que se entrega a una carrera tecnológica,
busca no perder este otro punto de vista: el hombre, un hombre personal,
un hombre libre, con desarrollo creativo, original y único, que
no pierda su sentido espiritual y trascendente, que esté responsablemente
inserto en una sociedad.
Por esto lo anteriormente expuesto
cabe en este momento defender la hipótesis de que existe una literatura
infantil de valía. Y cada vez con mayor número de adeptos; para
citar algunos ejemplos en Europa encontramos a Ionesco, Umberto
Ecco, Marcel Druon, Ana María Matute; en América Ray Bradbury, Roa
bastos, Miguel Angel Asturias, Jorge Amado; en la Argentina Fryda
S. de Mantovani, José Sebastián Tallón, María Elena Walsh, Marta
Giménez Pastor, María Hortensia Lacau. Si entre los años 40 al 60
se puede decir que la docencia registraba muy poca producción escrita
para niños, ahora tenemos que poner limites selectivos en este permanente
fluir de escritores nuevos.
Grandes escritores vuelven también
los ojos al niño: Marta Mercader, Gudiño Kieffer, María Granata,
Syria Poletti, Marco Denevi. Córdoba también tiene importantes escritores
para niños que trascienden los limites de la provincia y escriben
impulsados por diferentes motivos, pero fundamentalmente porque
reviven su propia infancia llena de imágenes y vivencias. En este
informe nos vamos a referir a ellos especialmente dejando de tener
en cuenta que el movimiento de la literatura infantil cordobés surge
a partir de algunos investigadores que promueven a nivel institucional
y docente las premisas anteriormente asentadas. Por ello, en vistas
a la organización de este trabajo, consideraremos este hábeas desde
diversos puntos de vista:
1)
algunos antecedentes;
2)
las experiencias de los investigadores y difusores
de la literatura infantil a nivel institucional e individual;
3)
la relación que desde Córdoba se mantiene con organizaciones
nacionales e internacionales;
4)
los creadores y la cronología de sus publicaciones;
5)
algunas ricas experiencias de proyección a la comunidad.
Podemos decir que el movimiento
de la LIJ en Córdoba surge al igual que en los demás países, acuciado
por el interés de los pedagogos y a la vez de la gente de letras,
quienes aunando sus conocimientos literarios a una manera nueva
de ver la educación, auna escuela renovada y urgidos por al necesidad
de que nuestros niños amen la lectura, es que se afanan en la búsqueda
de experiencias concretas.
Por eso es que rastreando sus
fuentes, llegamos a los documentos [4]
de la Escuela Normal Superior
de Córdoba fundada en 1942 por el doctor Antonio Sobral y quien
encarga por sugerencia de Juan Mantovani a otra encumbrada pedagoga
argentina – entrerriana afincada en Córdoba – Luz Vieira Méndez
“la realización de un experimento trascendental
(-----
(.......
, el instrumento severo de todas
y cada una de las disciplinas del plan de estudio, casí como el
medio mas alto con que los jóvenes puedan atestiguar la integralidad
de su formación cultural”, y más adelante: “los jóvenes tendrán
oportunidad y tiempo de conocer las obras fundamentales de la literatura
universal y argentina y de ir formando su propio espíritu en la
penetración de las expresiones más puras de la creación literaria”. [6]
Es evidente la intención de la
educación integral que se proponen. Valga aclarar que la experiencia
se realiza con alumnos del ciclo básico, disponiendo de tiempo suficiente
parea dedicar una clase semanal a la enseñanza de la redacción y
otra a la lectura. Estos conceptos extraídos del capitulo “Valor
y propósitos de la enseñanza del lenguaje”, de Delia Trabadello,
apoyan ideas como éstas: “Hemos de enseñar más lenguaje que gramática”,
frase de Américo Castro en su libro “La enseñanza del español en
España” y que apoya Pedro Henriquez Ureña cuando dice: “las reglas
so9bre el buen uso de los idiomas se pueden aprender con poca colaboración
de la escuela: se aprender sobretodo prestando atención al habla
de las personas cultas y leyendo buenos libros”. [7]
Documenta Delia Trabadello, una de las primeras docentes encargadas
del área, toda la tarea realizada en el aula y fuera de ella, despertando
ese interés por la lectura. Funcionó entonces una sección de la
biblioteca que se llamó Biblioteca del Estudiante y que era manejada
libremente por los alumnos. Todos los testimonios de esos alumnos
rescatan fielmente que la tarea estaba cumplida: “Leo todo el día”
– dice uno – “Comencé nuevamente La Gloria de Don Ramiro que
me gustó mucho cuando la leí por primera vez, y ahora que lo hago
con detenimiento, mucho más aún”. Y así desfilan una a una las impresiones
de estos adolescentes a los 200 títulos elegidos para su lectura.
Esta documentación nos está señalando
una experiencia realizada con adolescentes, que incursionaron en
una literatura no escrita para ellos pero que sacia sus inquietudes.
Vamos a ver qué es lo que sucede entonces frente a la literatura
dedicada a los niños. Es aquí cuando tenemos que nombrar a una pionera
de esta literatura infantil en Córdoba: la profesora María Luisa
Cresta de Leguizamón, nacida en Paraná pero radicada en Córdoba,
quien ingresa en el año 1943 como docente de Castellano y lectura
en esta misma escuela nombrada ya, teniendo a su cargo alumnos del
ciclo básico. Junto a Delia Trabadello y otras colegas, realiza
ricas experiencias que nos confirman su inquietud fundamental por
la infancia; inquietud que gira en torno a
una pregunta: “¿qué leyeron estos adolescentes antes, en
la escuela, en su casa? (...) Personalmente, conseguimos interesar
un grupo pequeño – nos aclara – para que nos ayudara en la búsqueda
de lectura apropiadas para la infancia. Enseguida obtuvimos interés
y entusiasmo” [8]
. Y así testimonian los mismos
alumnos: “A mi siempre me gustaron los libros que hablan de los
niños, me emocionan mucho. Recomiéndeme alguno de los libros que
tocan el tema de la infancia”. Otro adolescente comenta: “He conseguid
un libro hermoso para niños. Creo que me servirá muchísimo para
ese trabajo del que hablamos. Teatro y Poesía para niños
de Fryda Mantovani”. Agrega uno mas: “Estuve hojeando Los niños
y la poesía de América de Ernesto Morales. Hace un estudio de
autores que se dedicaron alguna vez a los niños. Es interesante.
He leído de Garcia Lorca Poema del cante Jondo y Primeras
Canciones. Para niños no hay nada” [9] .
Así nos afirma la señora de Leguizamón:
“Se fueron señalando todas las carencias y errores, a través de
las encuestas, cuestionarios y autobiografías que realizaban los
mismos alumnos. La sistematización de informes corría paralela a
la lectura de bibliografía ya especializada, fundamentalmente Jesualdo,
cuyos 500 poemas para niños marcaron una actitud muy enriquecedora
desde el punto de vista de creación del niño. Se sumó la frecuentación
de aquellos estudiosos de la lengua como Bally, Delacroix, Fryda
S. De Mantovani, Olga y Leticia Cosettini – quienes utilizan ya
la literatura unida al juego dramático – y Martha Salotti, dedicada
a la enseñanza de la lengua viva”.
Hasta ese momento – década del
40 – en la ciudad de Córdoba sólo se conocía un esfuerzo similar,
propiciado y practicado por la escritora María Adela Domínguez que
con un equipo de colaboradores y una fina captación de las posibilidades
creativas del niño, fundó un centro de recreación
a donde los chicos concurrían a realizar, como tareas extraescolares,
lecturas, acuarelas, redacciones, y todo cuanto en espíritu creativo
les permitía expresar. En 1947, durante una visita a Córdoba, el
celebrado poeta español Juan Ramón Jiménez, no pudo menos que expresar
su asombro y adhesión ante tan significativa obra.
A partir de este auspicioso arranque,
los primeros egresados de la Escuela Normal Superior comienzan a
cumplir una función irradiadora. Blanca Sarta de Ruiz nos informa:
“la Escuela Normal Superior despertó en nosotros, un grupo de maestros
egresados de sus aulas – concretamente los alumnos de la primera
promoción -, el entusiasmo por la lectura juvenil” [10]
, y hace alusión al año 1949,
cuando estos egresados con grandes aspiraciones docentes no concretadas
aún en un cargo de maestro acuden semana a semana con todo entusiasmo
adolescente a la Casa Cuna, donde logran deleitar a los niños internados
con la lectura de poesías, narración de cuentos y funciones de títeres
– constituyéndose en los primeros Voluntarios de esa institución
- .
Hacia ese mismo año algunos de
estos egresados – Blanca Sarrat de Ruiz, Alberta Sarrat, Jorge Peyrano,
Clara Peyrano y Graciela Cseba – participaron de una sociedad docente,
el Hill´s School (Primera Escuela Integral de Niños) dirigida por
el maestro Claren, donde continuaron las experiencias literarias
y la integración de las artes a nivel áulico.
A partir de ese momento estos
motivados egresados crearon escuelas, que serán caminos de difusión
y nuevas experiencias.
En 1951 crean el jardín de infantes
“Platerillo” que será el primer peldaño de la “Escuela Nueva José Marti”, alegre espacio educativo
que vertió en sus aulas la corriente del entusiasmo literario de
sus progenitores. Alberta Sarrat Saumell, directora de esta nueva
empresa comenta: “...cuando egresamos vivía en nosotros ese impulso
del mensaje y credo pedagógico que nos hicieron sentir grandes maestros
de entonces: Luz Vieira Méndez, Antonio Sobral, Delia Trabadello,
María Luisa Cresta de Leguizamón, Carlos Leguizamón, Adelmo Montenegro...” [11]
entre otros no menos reconocidos
profesionales de la educación. Y en esta nueva escuela volvió a
plasmarse aquella frase de Américo Castro: “Enseñar más lenguaje
que gramática”, esto es la enseñanza viva de la lengua , que según
sus palabras: “no fue una formulación aislada, sino uno de los momentos
de ese hacer integral que mereció especial
por ser un valiosísimo medio expresivo” [12]
.
Con textos seleccionados para
atraer el interés de los niños por la lectura, realizan ricas observaciones
y experiencias. Obras de autores de habla hispana junto a buenas
traducciones de obras de la literatura universal forman el repertorio,
entre los que encontramos títulos como “Flor de leyendas” de Alejandro
Casona, “El pájaro de nieve” de Carola Soler, “La Edad de oro” de
José Marti, “La hoja voladora” de José Pedroni, “Cuentos de la selva”
de Horacio Quiroga....
“Los chicos se acostumbraron
así a manejar textos y no se constriñeron al libro de lectura ni
al manual de conocimientos”, nos acota. [13]
Las fichas que los niños llenan
una vez leído el libro, dejan testimonios de donde surgen nuevas
conclusiones que van cimentando los criterios sobre el conocimiento
y selección d e libros para la infancia. Citemos algunos de ellos.
Sobre “Platero y yo” opina un alumno de tercer grado: “Lindo, no
es triste, nada más que en la muerte. Es la única parte.”
Sobre “Pinggi” de Hans Rolli,
otro alumno del mismo grado dice: “Alegre, divertido, me entusiasmó
mucho. Hay partes tristes y partes muy lindas. Se lo conté a mi
mamá”. [14]
La misma corriente de entusiasmo
pedagógico lleva a crear en 1952, a Jorge Peyrano y un destacado
grupo de docentes, egresados de la Escuela Normal Superior, de su
primer promoción, la Escuela Nueva de Niños. La sensibilidad de
sus grandes maestros – Luis Vieira Méndez, Delia Trabadello, entre
otros – despertaron a través de la lectura entusiasta de importantes
poetas (Garcia Lorca, Juan Ramón Jiménez, etc.) finas proyecciones en los niños.
Mita Vieira a través de los títeres,
el contacto directo con los ya pioneros autores y ensayistas Fryda
S. De Mantovani, Javier Villafañe, Olga y Leticia Cossetini, conducen
a cimentar una escuela con muy específicos objetivos en lo que a
la lectura y expresión d elos niños se refiere.
Esta escuela (la actual Luz Vieira
Méndez) nace ya con una biblioteca de verdadera Literatura Infantil.
En 1953, invitada por el director, María Luisa Cresta de Leguizamón
realiza y sistematiza nuevas experiencias con sus alumnos.
El juego teatral que había nacido
en la Escuela Normal Superior a través de Leticia Cossetini va a
ser en esta escuela una de las formas expresivas de este mundo literario,
así la magia del cuento y al poesía se reunirán al movimiento corporal,
en el marco de la música rítmica.
Conocedores por entonces del
método Dalcroze, utilizan la música integrada al juego expresivo.
El contacto con el auténtico
folklore infantil, el trabajo de cada poemita seleccionado por Delia
Trabadello en su antología “Júbilo del canto”, el descubrimiento
por el año 1956 de “Tutú Marambá” de María Elena Walsh, con quien
los niños se contactaron por carta y a quien invitaron a participar
en conferencias y paneles, la correspondencia con otros autores
y su presencia como Beatriz Ferro, Jorge W. Abalos, etc., el hábito
de la composición creadora son hechos que se transfieren con plena
motivación en la “1ra Feria del Libro de Niños y Adolescentes” donde
las creaciones de los niños son el resultado de múltiples vivencias.
Esta experiencia se realiza, desde entonces, todos los años con
aportes siempre renovados a las que se suman las bibliotecas áulicas
y los talleres de literatura y teatro.
Debemos hacer mención de otra
egresada de la Escuela Normal Superior, Clara Peyrano de Nasanovsky,
cuya vocación de escritora se manifiesta ya en la Escuela. [15]
Su interés por la escuela renovada
la lleva a integrar, desde el año 1949 la Sociedad Docente de la
Hill´s School (Primera Escuela Integral de Niños); dirige y crea
jardínes de infantes, clubes de niños y su posterior aporte y actividad
en escuelas de la provincia y talleres son ricas experiencias literarias
con la infancia y la juventud. En 1937 abre sus puertas la Escuela
Normal Víctor Mercante y su Departamento de Aplicación (Escuela
PriMaría). Esta Escuela Normal contempla, ya en sus primeros planes,
materias especificas, entre ellas la literatura para los niños,
en formación docente. Fueron sus primeras profesoras Maurilia de
Brochero, Aracilde Sobral de Bixio y a partir del año 1959 Encarnación
Sobrino y Raquel J. De Vargas. El Departamento de Aplicación de
dicha escuela contó desde sus orígenes con una biblioteca que fue
nucleando, con el tiempo, el quehacer literario y expresivo de la
escuela priMaría. Allí desde 1939, Maurilia de Brochero (profesora
de letras y maestra de grado) fue en cierta manera pionera en despertar
en los niños la sensibilidad estética por la literatura realizando
adaptaciones con los propios niños mediante técnicas de lectura
creadora. En 1979 se implementa un Taller Literario coordinado con
expresión plástica, sumando ésta a otras actividades de integración
cultural, como títeres y teatro, manifestaciones que recrean expresiones
de la literatura infantil y juvenil.
En 1984 se reestructura y enriquece
la Biblioteca a partir de un Taller de Literatura Infantil, a cuya
inauguración asistió Berta Bravslasky. El nivel preescolar de esta
institución creada en 1957 acoge dos nombres de docentes creadores:
la escritora Edith Vera y Gloria Seco, titiritera y docente.
No escapa a este tipo de manifestaciones
el Nivel Secundario cuyas actividades de Integración Cultural, hoy
forman parte del currículo. En 1969 se pone en práctica la actividad
de Lectura Comentada con el objeto de estimular la lectura en los
jóvenes. Un proyecto titulado “La Historieta, una experiencia educativa
posible”, culminó con el Primer Concurso Juvenil de Historietas.
En la actualidad existe en este nivel un Club de Narradores; actividades
de expresión literaria (cuento y poesía) y expresión musical.
La preocupación por la Literatura
Infantil, también se puso de manifiesto en esta institución a través
de la realización de cursos, seminarios-taller, a cargo de importantes
escritoras y especialistas como Delia Trabadello, Fryda S. de Mantovani,
Laura Devetach, María Luisa Cresta de Leguizamón, María Hortensia
Lacau y María Rosa Finchelmann.
OTRAS EXPERIENCIAS DIFUSORAS
DE LA LITERATURA INFANTIL JUVENIL (Instituciones
especializadas).
Debo destacar en primer término
la acción realizada por María Luisa Cresta de Leguizamón desde 1956,
a través de la Cátedra de Literatura Hispano Americana en la Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Córdoba. Aunque
no era función de la Cátedra, ésta fue vía que facilitó la relación
con muchos de sus alumnos y el estimulo hacia esta rama de Literatura
encendiendo la llamita de la creación o de la investigación de esta
Literatura para la infancia. (En 1973, desde la mismas Cátedra se
dictó un Seminario sobre la problemática de la LIJ y la Comunicación,
con al intervención de lingüistas, psicoterapeutas y escritores). [16]
Hacia 1958, la Dirección de Escuelas
Municipales de Córdoba aportó en su ámbito un impulso innovador
a través de otro docente de relevancia: Manuel G. Oliva. Su preocupación
por la literatura infantil y el hábito de leer en los niños le llevó
a crear materias dedicadas al fomento de estas actividades. Esta
preocupación lo mueve a integrar especialistas como Laura Devetach,
Nilda del Valle Palacios y otros, para el dictado de estas disciplinas.
En esta misma época, en el Instituto
Privado Córdoba es también Laura Devetach el motor que promueve
la Literatura Infantil entre los niños de esa escuela, tanto en
el plano de la divulgación de la buena lectura como en experiencias
lectoras y expresivas.
Estos rebrotes de fin de la década
del 50 van a encontrar importantes canales de afianzamiento en la
década del 60.
Por entonces el Consejo general
de Educación por intermedio de su Departamento de Ciencias de la
Educación, siendo inspectora Beatriz Banús, promovió Cursos de Perfeccionamiento
docente sobre esta especialidad, tanto en capital como en el interior
de la provincia. Los cursos fueron dictados por las especialistas
María Luisa Cresta de Leguizamón y Blanca Sarrat de Ruiz.
En 1961, desde ésta misma entidad
otra destacada figura, Ana María Pellegrini dicta un renovado Curso de Poesía y Teatro Infantil, de un año
de duración, a partir del cual y con la incorporación de un reconocido
hombre de teatro, entusiasta del folklore literario, Ernesto Heredia
y destacados profesores, se crea en 1963 el Seminario de Teatro
Infantil.
En 1964 es llamada a dictar un
Curso de Literatura Infantil la profesora María Luisa Cresta de
Leguizamón, a partir del cual queda esta especialidad afirmada como
asignatura del Seminario poniéndose a cargo de la misma Lidia Formiga
de Tosco.
La motivación permanente de la
LIJ en conjunción con la Expresión Poética (materia creada por Ana
María Pelegrín), las asignaturas teatrales y pedagógicas logran
su función integradora en los egresados de este Seminario. Algunos
de ellos como María Rosa Finchelmann, Ana Colatarsi, Aida Howard,
Marta Torres, se nuclearon junto a Ana María Pelegrin en la investigación
de los autores y géneros adecuados a la infancia. La mayoría rescata
la integración de la literatura y el teatro cumpliendo una nueva
función mediadora en la escuela.
ESCENIFICACIONES DE POESÍAS Y CUENTOS
Experiencias de lectura en bibliotecas
y bibliotecas áulicas, realización de fichajes y comentarios de
libros leídos, audiovisuales con cuentos hechos por los chicos,
creación de libretos teatrales como producto de un proceso de expresión
teatral; experiencias de integración de la lengua a partir del cuento
o poema e integración de todas las asignaturas estéticas a partir
de la literatura, fueron entre otras, algunas de las experiencias
realizadas por María Rosa Finchelmann en la Academia Argüello; Ana
Colatarsi en la Escuela Agustín Garzón Agulla; Lidia Tosco en la
Escuela de Niños Cantores, Beatriz Aranda Durañona en las Escuelas
Pías; Gladys Guardo de Ferreira y Chocha Menéndez en la Escuela
Gabriela Mistral; Martha Torres en la Escuela 25 de Mayo, para
nombrar las instituciones más representativas.
Este mismo tipo de experiencias
que ya las realizaba la Escuela Normal Superior , la Escuela Nueva
de Niños o la Escuela Nueva José Marti, sin lugar a dudas ha experimentado
y las ponen en práctica otras instituciones y docentes especializados:
Nora Gómez (Colegio Alemán), Jorge Seras (Instituto Córdoba), Beatriz
Macias (Escuela Juan Mantovani), los Talleres Libres de Teatro Infantil
del Seminario de la Provincia, los Talleres Creativos del Centro
Cultural AES y muchos otros docentes bien inspirados de los cuales
se carece de datos precisos, pues en este campo no se cuenta con
aun comunicación fácil y fluida.
Otro tipo de instituciones también
nuclean experiencias e investigaciones en literatura infantil. Una
de ellas la Secretaria de Extensión Universitaria de la U.N.C. ,
que organiza alrededor del año 1960 un Curso de Narración dictado
por la señora María Luisa Cresta de Leguizamón, Laura Devetach,
Ana de Brasky, a partir del cual Lucia Robledo y un grupo de voluntarios
trabajan como narradores en distintos centros instalados en barrios
d ela ciudad, clubes, parroquias, centros vecinales y escuelas.
Esta misma institución promueve entre 1969 y 1972 los Seminarios
Taller de Literatura Infanto Juvenil, sobre los que haremos posteriormente
especial referencia.
Estas actividades también se
canalizaron en el Área de Educación por el Arte de la Dirección
de Educación Complementaria de la Provincia, a través de su Sección
de Literatura Infantil a cargo de Laura Cámara Rodríguez. Desde
1969 se realizaron tareas de investigación, fichaje y registro de
libros de su biblioteca infantil. Propicia al mismo tiempo cursos
y cursillos para docentes y extiende su actividad narrativa y expresiva
con el programa “Cuenti-color” que durante muchos años pudo llegar
a múltiples contingentes de niños trasladados desde el interior
de la provincia y de otras provincias de esa Dirección.
La Dirección de Cultura de la
Municipalidad de Córdoba puso también su cuota de interés por esta
especialidad. Desde 1969, Eduardo Smania, siendo Secretario de Cultura
e interesado por el tipo de lecturas adecuadas a los niños, propició
la publicación de tres ediciones de la “Guía de Libros y canciones
infantiles” cuya realización es obra de María Luisa Cresta de Leguizamón.
Posteriormente a través del empuje
que en el Departamento de Letras y Teatro dieran Lilia Lardone y
Beatriz Caminos, entre otros se organizaron diversas actividades,
siendo oportuno destacar los “Concursos de cuentos para niños” realizados
en dos oportunidades (1965 y 1982) en los que participaron como
jurados Blanca Sarrat de Ruiz, Nelly Canepari, Lilia Lardone y Lucía
Robledo entre otros. El primer premio de ambos concursos es otorgado
a Estela Nanni de Smania publicándosele en 1983 su libro “Historia
de un girasol inquieto”.
En 1979 y 1980 se organizan diversos
cursos y conferencias en las especialidades de Literatura y Teatro
infantil, a cargo de las personalidades invitadas como María Hortensia
Lacau y especialistas cordobeses como Clara Peyrano, María Rosa
Finchelman, Alberta Sarrat y Eduardo Smania.
Interesa así mismo a esta Dirección
la participación de niños y adolescentes en concursos de Expresión
Literaria, como los titulados “Descubriendo a mi ciudad” o “Descubriendo
el perfil de los barrios”.
En 1983 auspicia conferencias,
mesas redondas sobre diferentes temas de LIJ organizados por la
Asociación Argentina de Lectura (filial Córdoba).
En 1984 invita a integrar la
Comisión de Literatura Infantil en el Encuentro regional sobre Literatura
a Nelly Canepari y Lucia Robledo.
Y en este mismo año promueve
un concurso de obras de teatro para adolescentes, organizado a nivel
latinoamericano.
La Dirección de Actividades Artísticas
de la Provincia crea hacia el año 1960 su Elenco Estable de Títeres
a cargo de Ricardo y Jorge Miguez y Nelly Canepari. Entre 1973 y
1975 organiza y crea la Comedia Infanto Juvenil con repertorios
específicamente dedicados a los niños. Hacia 1981 integra la especialidad
de Teatro Infantil como rama del Seminario de Arte Dramático y los
Talleres Libres de Teatro para niños y jóvenes.
Durante el año 1984 propicia
la creación del Taller de Narración “Colorín Colorado” y en 1985
promueve la organización del “1er Encuentro Argentino de Escritores
para Niños y Adolescentes”.
CREACIÓN DE CÁTEDRAS Y SEMINARIOS ESPECIALIZADOS
Continuando este itinerario de
experiencias y afianzamiento de LIJ en Córdoba, debemos anotar sin
lugar a dudas la tarea sistemática que se imparte en algunas instituciones
educacionales de esta ciudad con las cátedras de Literatura Infantil.
Esta asignatura se dicta en Córdoba
en los profesorados de Jardín de Infantes desde 1959 adecuándose
a los Planes Nacionales, aunque docentes cordobeses pongan su sello
particular.
Una de las primera cátedras en
este sentido se incorpora al Profesorado de Nivel Preescolar que
surge como ampliación de la acción educativa de la Escuela Normal
Víctor Mercante de la ciudad de Villa María, en 1959, siendo su
primer docente María Luisa Cresta de Leguizamón.
La asignatura se institucionaliza
en los profesorados de jardín de infantes de la Escuela Alejandro
Carbó, a cargo de Delia Alonso, lugar ocupado en la actualidad por
Ana Beatriz Amman y Noemi Gasse. En el profesorado del Colegio Nuestra
Madre de la Merced, desde 1961, es dictada las cátedra por Laura
Cámara Rodríguez. Posteriormente, en el instituto del Profesorado
Católico, Blanca y Alberta Sarrat llevan la asignatura, cargo que
así mismo cumple Perla Suez en el Instituto del Profesorado Antonio
Sobral.
En lo referente a la formación
de docentes de Nivel Primario existe una particularidad en las Escuelas
de magisterio de la Provincia, a diferencia de Los Institutos Del
Profesorado De Nivel Elemental, en el orden nacional: sus planes
de estudio incluyen como asígnatuiras piloto los Seminarios de Literatura
Infantil y Teatro Infantil, no contemplado específicamente en los
planes nacionales. En estos, la especialidad se inserta en una asignatura
de mayor espectro, “Lengua, Literatura y su Didáctica”, a pesar
de que en la actualidad especialistas como Cecilia Bettolli de Ramos,
Ester Rocha y Liliana Mundani de Ingaramo, puedan introducir su
aporte personal.
Deducimos que los primeros programas
oficiales, confeccionados por especialistas cordobeses, son los
correspondientes a la Escuela Superior del Magisterio del Ex Centro
Educacional de Córdoba, creado por el Ministerio de Educación en
1967 teniendo como antecedente directo la Escuela de Verano de la
Dirección de Investigaciones Educacionales
y los Cursos de Perfeccionamiento
Docente del Consejo General de Educación
de la Provincia. Son llamadas a hacerse cargo de estas cátedras
Ana María Pelegrin, Lidia Formiga de Tosco y María Rosa Finchelman,
responsables de la elaboración de sus primeras curriculas. Luego
Blanca Sarrat de Ruiz, Alberta Sarrat , Laura Devetach, Ana Colatarsi
de Chiafitella, Gladys Gazi y Martha Torres de Olmos, revitalizan
año a año en los alumnos las ideas aún renovadoras de una escuela
creativa en lo referente a literatura y a expresión teatral para
los niños.
Esta tarea es en alguna manera
compartida por las otras dos escuelas provinciales: la Escuela de
Magisterio Superior de Río Cuarto, donde las asignaturas estuvieron
a cargo de María del carmen Bilbao desde su creación, y la Escuela
de Magisterio “Agustín Garzón Agulla” de esta ciudad de Córdoba,
donde semejante tarea fue asumida por Laura Cámara Rodríguez.
Esta misma docente es llamada
en 1969 a ocupar la cátedra de Literatura Infantil en el Seminario
de Teatro dependiente desde entonces de la ya disuelta Dirección
de Educación Complementaria, tarea que en la actualidad esta a cargo
de Martha Torres de Olmos.
Conocer los orígenes y evolución
de la literatura para la infancia, cada uno de sus géneros y caracteres
plantear en amplitud su problemática, aplicar diferentes criterios
de selección, confeccionar antologías, hacer prácticas de ensayos
con lecturas creadoras de cuentos o poemas, realizar montajes teatrales
o de títeres con esos géneros, audiovisuales con cuentos, editar
pequeños volúmenes de obras de teatro o títeres escritas por los
alumnos [17]
, formar grupos de narradores
y lectores de cuentos, representar en escuelas obras de teatro de
creación grupal [18]
, realizar charlas, paneles con especialistas,
exposiciones de libros, son algunos de los tantos objetivos y experiencias
realizadas por la mayoría de estas cátedras, afanadas en sembrar
la inquietud de la lectura, en esos nuevos entes trasmisores: los
futuros docentes.
A toda esta actividad de cátedras
docentes debemos agregar una de singular importancia en nuestra
provincia, ya que nuclea no solo especialistas cordobeses, sino
a los de todo el país. Me refiero a los Seminario-Taller de Literatura
Infanto Juvenil, organizados, como ya mencionamos por la Secretaria
de Extensión Universitaria de la UNC durante los años 1969, 1970,
1971, 1972. Entre sus miembros organizadores figuran : María Luisa
Cresta de Leguizamón (una de las promotoras de la ideas, Lucia Robledo,
Laura Devetach, Elsa Manrique de Martínez, Blanca Sarta de Ruiz,
María Rosa Finchelman, Lilia Lardone, el Padre Rubén Alá, Horacio
de Cesaris y otros.
Estos seminarios constituyeron
durante esos años, el eje motivador de muchas confrontaciones e
intercambios de experiencias y estudios realizados en todo el país.
Pusieron en evidencia la unidad de criterios de toda la nación.
Se pudo comprobar que a pesar de la desconexión con muchos colegas
del interior del país y de la Capital Federal, estabamos realizando experiencias paralelas que
hicieron posible la formulación de importantes conclusiones compartidas
por todos. Muchas de ellas como así trabajos presentados los hallamos
citados en diversas publicaciones del país y el extranjero.
En el año 1972 el IV Seminario
Taller no se realiza con la modalidad anterior. Se publica en la
UNC un volumen con trabajos seleccionados de los presentados por
especialistas y estudiosos entre los que figuran dos nombres cordobeses:
María Luisa Cresta de Leguizamón y Elsa Martínez de Manrique .
RELACIÓN CON ORGANIZACIONES
E INTERNACIONALES.
A esta altura de nuestro itinerario
ya se perfilan algunos nombres que creo importante resaltar, no
solo por su acción en nuestra provincia, sino por su importante
relación con organismos, instituciones y personalidades a nivel
nacional e internacional.
Debemos destacar en primera instancia
a María Cresta de Leguizamón quien como investigadora realiza y
sistematiza experiencias desde 1953 en la Escuela Nueva de Niños.
A esto une el dictado d cursillos, conferencias y cursos de verano,
aplica planes piloto y divulga la materia, creando equipos de alumnos
y maestros principalmente en Córdoba, en múltiples escuelas, instituciones
oficiales y privadas. Tarea que extiende al mismo tiempo a otros
lugares del país y el extranjero, como México donde es becada durante
los años 1955/56 por la OEA
para realizar investigaciones sobre la literatura mexicana
contemporánea y literatura infantil. Su inquietud y dedicación la
llevan por países americanos en búsqueda de datos infanto juvenil,
ocasiones que la ponen en contacto con destacados autores e investigadores
de los países hispano hablantes y los Estados Unidos de América.
Los numerosos ensayos que escribe
para revistas de Córdoba, Entre Ríos, La Plata, Buenos Aires, México,
Venezuela y para seminarios, jornadas y congresos nacionales e internacionales
sobre literatura infantil y educación la infancia y la poesía, la
literatura y la adolescencia, la literatura folclórica para niños,
la radio y la t.v. infantiles y últimamente la publicación de su
libro “El niño, la literatura infantil y los medios de comunicación
masivos” de editorial Plus Ultra, le dan el privilegio de pertenecer
y presidir asociaciones internacionales como IBBY (Organización
internacional del libro infantil), organismo consultor de la UNESCO,
cuya sede central esta en Europa, la sección nacional funciona en
ALIJA, en Buenos Aires. La filial Córdoba de esta institución surge
entonces por su impulso motor y presidida por la señora de Leguizamón,
cumple la finalidad de promover y difundir el libro infantil y juvenil.
Ha propiciado en nuestra ciudad, numerosos eventos: conferencias,
mesas redondas, audiovisuales, como así también la primera exposición
del libro infantil y juvenil realizada en el Palacio Municipal de
Córdoba en 1965 con la colaboración entusiasta de casi todos los
libreros de Córdoba y cuya organización estuvo a cargo de Ana María
Pelegrín ( entonces presidenta suplente de la asociación profesores,
egresados y alumnos del seminario de Teatro Infantil).
Debo destacar especialmente a
esta otra estudiosa de la literatura y del teatro infantil: Ana
María Pelegrín , especialista en Literatura Moderna y Arte Dramático,
es antóloga e interprete en nuestra ciudad de espectáculos poéticos
unipersonales como “2 Cervanterias2”, “Mojigangas”. Promueve y funda
en Seminario de Teatro infantil en el Consejo General de Educación
de la Provincia . Reside actualmente en España, donde edita
“Poesía española para niños” editorial Taunus, Madrid y la
serie de libros para la Expresión Dinámica: “Juguemos con los picotes”,
“Los picotes y aldea vieja”, “Los picotes y el gallo de la veleta”,
editorial Luis Vives, Zaragoza. Su constante actuación en España
y los cursos dictados en ese país e Hispanoamérica , remarcan su
brillante trayectoria como difusora de la literatura y el teatro
para los niños. Es reconocida y citada como autoridad en libros,
medios, universitarios y periodísticos. Crea en Madrid un Instituto
Privado:”Acción Educativa” donde los Seminarios de Literatura y Teatro
para los niños tienen amplia acogida en el medio docente.
Sus últimos aportes a la especialidad
son la Antología y el Prologo de “Canta pájaro lejano” de Juan Ramón
Jiménez. Su ensayo y antología “La aventura de oir”
y más recientemente “Cada cual atienda su juego” son ensayos
sobre el juego y la literatura oral.
Otra asociación internacional
a la que acceden especialistas cordobeses por intermedio de la Sra.
de Leguizamón es I.R.A (Asociación
Internacional de Lectura) también organismo consultor de la UNESCO,
cuya sede esta en los Estados Unidos.
La sección nacional de este organismo
es A.A.L (Asociación Argentina de Lectura) con sede en Buenos Aires.
La Filial Córdoba fue presidida en su creación por la Sra. de Leguizamón. Luego fueron presidentas
Alberta Sarta y María Rosa Finchelman. Actualmente preside la asociación
Blanca Sarta de Ruiz. Su finalidad es ser un centro de análisis,
investigación y difusión de los estudios a cerca de la lectura.
A ella pertenece un grupo de personas cuyas actividades giran en
torno de la lectura y la literatura infantil.
Auspició cursos, conferencias,
mesas redondas con motivo del Día del libro, edita desde 1981 un
boletín “Guía de lecturas” de literatura infantil y juvenil, cuyo
objetivo es acercar a padres y maestros comentarios sobre distintos
textos para la lectura de los niños.
Organiza en 1985 un Ciclo de
Mesas Redondas, con temas de gran interés a cargo de especialistas
de Córdoba y Buenos Aires. Realiza concursos de cuentos para niños
y promueve la participación en Jornadas nacionales y Congresos.
Tiene constantes proyectos de difusión
e investigación de temas referidos a la lectura.
Algunos de sus mas destacados
socios deben mencionarse no solo por el aporte y empuje brindado
a la asociación sino por su trabajo personal de ensayo y difusión.
Una de ellas es Alberta Sarta
Saumell, quien fuera directora fundadora de la Escuela Nueva José
Marti. Como docente de nivel superior se desempeña en cátedras de
“Didáctica de la Lengua y su Literatura” en la Escuela Superior
de Magisterio y Profesorados Universitarios. Como directora de la
Escuela Superior de Magisterio crea y promueve proyectos de difusión
de la literatura infantil, Biblioteca Abierta, Paneles y Conferencias,
Homenajes a poetas con trabajos de expresión creadora, espectáculos
teatrales, feria del libro, etc.
Es autora del libro “La enseñanza
de la lengua en la escuela primaria” (Editorial EUDEBA). Dicta numerosas
conferencias y charlas sobre la especialidad tanto en esta capital
como en el interior de la provincia y pertenece a organizaciones
internacionales: IBBY e IRA y nacionales AAL (Filial Córdoba), en
su comisión nacional también sucedió la Sra. de Leguizamón en la
presidencia de la Filial de la AAL.
Debo destacar también a María
Rosa Finchelman, otra incansable difusora de la literatura para
niños, la creación, la docencia y la critica. Muchas de sus experiencias
son realizadas como docente de nivel primario y terciario, tanto
en literatura como en teatro infantil. Publica numerosos artículos
de literatura y teatro en revistas especializadas.
Dicta curso y conferencias en
el país y el extranjero: México, Puerto Rico (donde es becaria de
FULBRIGHT), Uruguay e Israel. Como escritora publica libros de cuentos
y teatro a los que haremos alusión más adelante y un ensayo: “Expresión
Teatral Infantil” en Editorial Plus Ultra. Alguno de sus cuentos
son publicados en los diarios “La Nación” y “La Voz del Interior”,
teniendo acceso en este matutino a la critica literaria y el espectáculo
teatral para niños. Es becada por el CONICET para investigar estas
especialidades. Fue presidenta de la AAL, Filial Córdoba, perteneciendo
a esta asociación nacional e internacional, como así mismo a IBBY.
Si me refiero en tercer lugar
a Blanca Sarta de Ruiz no es precisamente por orden de méritos,
sino en relación a su actuación en la Asociación Argentina de Lectura
en la cual fue Vice Presidenta y en la actualidad Presidenta. Si
nos referimos a su acción debemos ubicarla como pionera en la literatura
infantil en Córdoba. Sus experiencias están documentadas en diversos
trabajos sobre la especialidad publicados en revistas y boletines
. Al dictado de cátedras de Literatura Infantil en Escuelas de nivel
superior en Córdoba y en la Universidad de San Juan (Escuela Superior
de Literatura y Castellano, en Villa Mercedes, San Luis), se une
una importante proyección de la actividad docente a través de Charlas,
Conferencias y Cursos de Literatura en diversas localidades de la
Provincia. No solo ha participado como Jurado en diferentes concursos
de cuento infantil, obtuvo también un premio como autora de cuentos
para niños en el Concurso Noemí Orellano de la provincia de Santa
Fe.
Pertenece como las especialistas
antes mencionadas a dichas organizaciones nacionales e internacionales.
Debemos destacar a otra integrante
de esta asociación, Lidia Formiga de Tosco. Especialista en Literaturas
Modernas, no desdeña la oportunidad de desempeñarse como maestra
de grado en Viedma (Río Negro), donde comienza su experiencia y
posterior labor de divulgación de la literatura infantil. Para esto
dicta conferencias y cursillos, organiza la primera sección infantil
de la Biblioteca de esa ciudad y realiza publicaciones y
experiencias sobre el tema. Sus posteriores trabajos como docente
del nivel medio mas su interés por la lectura creadora se nuclean
en su libro destinado a docentes primarios: “La Literatura Infantil”.
Escuela Primaria de Editorial Tapas. Ha publicado así mismo, cuentos
y es coautora de la Antología “Desde Córdoba les contamos” de Editorial
Plus Ultra.
Otra asociación de creación más
reciente es CEDILIJ (Centro de Difusión e Investigación de Literatura
Infantil y Juvenil), delegación del CRILJ (Francia) en la Argentina,
con asiento en Córdoba. Esta asociación presidida por Perla Suez
congrega no solo a especialistas e investigadores en Literatura
Infantil ,sino a escritores, ilustradores, editores, bibliotecarios,
etc. que giran en torno al libro infantil. Su finalidad es formar
centros de documentación le permite, a sus vez la relación con PILI
(Proyecto Interamericano de Literatura Infantil), patrocinado por
la OEA con asiento en Venezuela. Invitados por el Centro Portales al “Encuentro Sub regional de
Centro de Documentación en Literatura Infantil y Juvenil para América
Latina” realizado en Cochabamba en 1984 afirman su objetivo de generar
una red latinoamericana que se retroalimente. A este fin programan
en nuestra provincia el “1er Encuentro Nacional de Trabajadores
de la Literatura Infantil” con intención de crear dicha red en nuestro
país.
Dentro de sus actividades figuran
un programa para UNICEF que involucra las áreas de información,
investigación, documentación, comunicación social y formación en
literatura infantil y juvenil.
En esta asociación giran otros
nombres como Cecilia Bettolli de Ramos, Graciela Sceba de Peyrano,
Nora Gomez, Esther Rocha, conocidos tanto en el ámbito docente como
en el de la investigación y creación literaria para niños.
INFORME SOBRE LIBROS Y AUTORES
Dedicaremos nuestra atención,
ahora hacia otro campo: la ceración literaria para niños, de autores
cordobeses, teniendo en cuenta los géneros de poesía, cuento, teatro
y títeres.
Como método seguiremos cronológicamente
el comentario a partir de la publicación de las obras.
No podemos comenzar a hablar
de este aspecto sin referirnos a dos grandes poetas argentinos nacidos
en Córdoba: Leopoldo Lugones y Arturo Capdevila.
Si bien no había conciencia en ellos de una concepción de la literatura
infantil, podemos decir que más de una vez, por ser poetas, conservan
viva su alma de niños en sus páginas. Carmen Bravo Villasante, relevante
investigadora española de la literatura infantil,
en su” Historia de la Literatura Infantil Iberoamericana”
[19]
ubica a estos autores entre
no muchos escritores argentinos famosos con producción dedicada
a los niños y nos dice respecto a Lugones:” Es uno de los más grandes
poetas que ha escrito en lengua española”. Rubén Darío lo llamaba”el
formidable Lugones”.
Su dominio del idioma, la variedad
de temas y los matices del sentimiento hacen de él un maestro del
verso. Desde “Las montañas de oro”(1827)
su primer libro hasta “El romancero” y “Poemas
solariegos”(1926) hay muchos poemas que pueden escogerse
para los niños. Y ciertamente, qué libro de lectura, qué antología
prolija no incluyó algún poema suyo. “ Del libro de los paisajes”
suelen mencionarse los más sencillos. “ Alas” se titula la parte
que Lugones dedica a los pájaros, nos dice Carmen Bravo Villasante
“Esos pájaros que como el hornero construye su casita con su alcoba
y su sala diminuta. Toda una pajarería honrada y revoltosa desfila
por “Alas” amorosamente descripta por el autor”.
De Arturo Capdevila, notable poeta y prosista que se destacó
en la narración, la historia, el ensayo y la crónica de viajes,
nos dice la estudiosa española: “ en su memoria persisten los repiques
de campanas de su ciudad natal a la que ha dedicado su libro “Córdoba
del Recuerdo”, campanas que llaman con sus voces distintas, plenas
ó finas, doctas ó reideras, diciéndonos su mensaje de bronce”.
Imposible olvidarse sus “ Romances
Argentinos” ó de aquel poema”Córdoba azul” tan pleno de sencillez
y emoción que termina con una evocación emocional a Córdoba, a la Córdoba que desde su edad adulta,
vuelve a mirar con ojos de niño:
Y
otra vez azules veo
Los altos monte lejanos,
Y una ciudad muy hermosa
Con torres y campanarios
En que unas claras campanas
Están para mi cantando.
En 1949 aparece publicado un
libro que tendrá honda resonancia en nuestros niños: “Shunko” de
Jorge Ábalos.
Sin ahondar en la profundidad y trascendencia de su obra
total, solo quiero que se asiente en este somero itinerario su nombre
y las palpitante situaciones que han dejado sus páginas en nuestras
aulas, así como otras obras suyas “Shalakos”, “Terciopelo”, “ La
cazadora negra”,”Animales, leyendas y coplas” y “ Andanzas de Jabuti,
la tortuguita”, aparecidos en 1979. Este último libro, de reciente
aparición pero cuya concepción está plasmada con anterioridad, resalta
la ternura, el ingenio, la sabiduría y el amor por nuestra tierra.
A modo de proyección folklórica, nos relata las legendarias
andanzas de Jabuti, la tortuguita, y cómo se veía obligada de acuerdo
a la ley de la selva, salvar su vida con coraje y con ingenio. Simples
anécdotas la enhebran a otros animizados personajes de las tupidas
regiones del Alto Paraná: yaguareté, el tigre: Curucú, el sapito
Guazú, el venado. Une
la realidad y la fantasía de un mundo viviente.
En 1959 se publica originariamente”El
tiempo más hermoso” primer libro en prosa del ya consagrado poeta
Jorge Voscos Lescano. El libro que nos ocupa por ser memoria de
su niñez en los veraneos de Río Segundo, ha sido incorporado desde
hace mucho tiempo en los repertorios de niños y se utiliza para
su lectura en muchas escuelas.
Río Segundo, el”pueblo más hermoso
de la Tierra”, es revivido con las tiernas imágenes de infancia:
la quinta, la creciente del río, los caballos y los perros, Susana
su pequeña enamorada, sus amigos, la música del violín, las estrellas,
el alfalfar son temas expresados como una realidad personal, intima,
poética, plagada de aromas y murmullos: “una mañana por la quinta,
uno lo advertía. En los ciruelos, en efecto, aquel incendio de color
y aroma, verdadera gloria de febrero, había cesado y las coplas
se alzaban otra vez, cerradas, indiferentes, como devueltas al sueño”.
En 1966 aparece
“ Mochito ó historia de un perrito ordinario” de Nelly Canepari,
editado en Córdoba con fotografías de Jorge Schneider.
El amor a los animales se destaca como idea central en esta
simple historia que no por simple carece de valores estéticos y
afectivos. A nivel temático presenta ese cariño particular que los
niños tienen por los perros pequeños, no importa que sea ordinario,
eso no cuenta para ellos. Lo importante es que la autora maneja
este tema afectivo con ¿Sobriedad? Y exactitud, poniendo en boca
del propio protagonista “Monchito” este relato de sus aventuras,
que nada tiene de maravilloso, sino al contrario: es el gesto cotidiano
del adulto en relación con las........ de un niño. Inmediatamente el personaje pone
al lector de su lado, quien entiende y hace suyo sus simples contratiempos.
El niño es captado como tal por la autora, quien releva un profundo
respeto por la infancia y sus apetencias.
Es también creadora del texto
e ilustración “ Amigui, la ovejita pelilana”,
“El cencerro de Romilia” (inédito). En 1977 recibe el primer
premio en el concurso Leopoldo Lugones de los Sevicios de Radio
y Televisión de la U.N.C. por el cuento “Historias de Valentín,
caballo de calesita” publicado posteriormente en la revista “Eslabón
Educativo” n° 7.
En 1984 se conoció otra de sus producciones
“ Florecita”, un bello cuento infantil que reitera sus buenas cualidades
de escritora para niños.
En 1969 se publica
“ Las dos naranjas” de Edith Vera que obtuvo el primer premio de
poesía del Fondo Nacional de las Artes.
Al ser una destacada plástica ilustra su libro con trabajos a color y a collages.
“La naranja dorada” y “ La naranja azul” son los dos subtítulos
que encierran bellas composiciones. A pesar de que la autora en
ningún momento manifestara que le puso ese nombre porque: “le gustan
mucho las naranjas”, creo que concientemente va más allá del sincretismo
de la imagen. Es como si ambas partes del libro simbolizaran dos
caras del mundo infantil. “ La naranja dorada”
es la realidad cotidiana del niño, brillante, colorida, dorada
por la magia.
Animalitos como la tortuga, las
hormigas y las mariposas, el reloj, el pañuelito, la luna y el sol,
el abuelo y aún personaje maravilloso como la bruja Polifona ó el
sombrero del mago están convertidas en fina y transparente poesía:
“ Tengo un pañuelito
de
papel muy fino
y
si yo lo quiero
él
se hace barquito
paloma,
estrella,
zapallo, violín...
“ La naranja azul” contiene poesías
con franca insinuación de lirismo infantil. Ese teñir azul la realidad,
es elevarla, es penetrarla con la luz del alma:
“¡Qué cosa más sencilla!” nos dice “hay luz en la ..... de los ojos,
en la luz del agua saltarina,
en la luz del sol que se ha asomado
y en las palabras balcón y mediodía”
Los elementos que utiliza juegan
con el cromatismo del verde azulado y el azul. Refiriéndose a la
casa nos dice: “la imaginé también con azules, nacidos del agua
las canciones y el tímido olor de la violeta”, y otro:
“La niña.......del río
tres pececitos de vidrio
los puso en la pecera
y van como vienen
por el agua cristalina
llorarán su oscuro.”
En 1973 se edita en Córdoba “La
cola del barrilete” de la profesora María Luisa Cresta de Leguizamón.
Contiene tres cuentos: “Historia del sueño","Pedro y la luna enjaulada"
y "La aventura de Mirandolina". En los tres cuentos los temas parten
de interrogantes esenciales de la infancia. En la “Historia del
sueño" la pregunta infantil queda vaciada.
A través de la anécdota se desprende qué son los sueños,
de dónde vienen y queda aleteando aquella palabra de madre: Llamemos
al sueño que este niño no quiere dormir. Poética personificación
de un sueño teñido de magia. Y así lo expresa el relato:"Una vez
que llegaba (esto es el sueño: Morfeo) tocaba con la puntita del
tallo de la flor al que quisiera echarse a dormir, y la flor le
trasmitía el sueño, enseguida". “Pedro y la luna enjaulada" nos
pone ante la evidencia de otra pregunta y anhelo infantil: ¿Por
qué no poder cazar la luna ?. Todo lo que es realidad para la infancia
puede no serlo para el adulto. La realidad del niño, teñida de magia
y maravilla, lo llevan a buscar soluciones simples y victoriosas
que lo reafirman. "Porque a Pedro, dice la anécdota, le habían contado
que las ideas son como nubecitas celestes que vienen por el aire
y cuando uno menos se lo imagina, golpean en la frente, -toc,toc,toc-
y entran sin pedir permiso. Entonces se acomodan como si estuvieran
en su casa y esperan, esperan, hasta cuando las necesitan, las llaman".
En "La aventura de Mirandolina”,
tras la colorida anécdota de la pececita
plateada surge otra pregunta, aquí explicitas: ¿Qué habrá
detrás de ese mundo azul y cristalino que me rodea? ¿Quiénes vivirán
allí? ¿De qué color serán las cosas?. Es la pregunta sustancial
del niño pequeño que sólo conoce su entorno inmediato ¿qué hay más
allá ?.
En ente mismo año, 1973, se edita
en Buenos Aires un libro nacido en Córdoba, aunque su autora fuera
oriunda de Santa Fe."La torre de cubos" de Laura Devetach, libro
muy conocido y manejado por la docencia de nuestro medio, cuya galería
de personajes ha recorrido las aulas. ¿Quién no recuerda al Monigote
a medio pintar en la pared, que esperaba ansioso una mano de niño
que pintase su otro ojito? ¿Al deshollinador que no tenia trabajo
y se venia desde lejos a deshollinar el obelisco donde se guardan
los ruidos de la ciudad? ¿A Nochero, un lindo caballo de sueños
recortado en la noche “como requemado por viejísimos braseros”,
según expresa la autora?
Uno
de sus últimos trabajos publicados en 1980 es “Picaflores de cola
roja”. Plantea a través de su original y poético lenguaje, la misma
propuesta que dio origen a “La torre de cubos” y posteriormente
a “Bichoscopio”, exitosa obra de teatro: mirando un niño a través
de esta torre, o en el último caso por un Bichoscopio, puede imaginar
infinitos mundos mágicos. En el citado libro, el mismo tema cambia
de óptica: son los niños los que enseñan a la “señorita" a descubrir
dos picaflores mágicos que irrumpen en una tediosa clase y que la
maestra, aunque quiere verlos, solo puede hacerlo a través de los
agujeritos de una hojita seca que los niños traen del patio.
En
1974 aparece "La noche de los ruidos” de Estela María Nanni de Smania.
Es un bellísimo cuento donde aparece como insólito para el adulto,
algo que para los niños puede ser parte de su realidad. Los ruidos,
los ruiditos casi imperceptibles en el cotidiano vivir, el ruido
de la canilla del lavadero, el de la escoba, el tic-tac del reloj,
el del pico de la cafetera se transforman ante la vivencia de Jacinto,
un niño como todos los niños, en elementos de juego. De esa fiesta
de sonido, sólo é1 participa y se contagia en diáfanas aventuras.
Pero como toda realidad ensoñada, toda fantasía parte de un mínimo
de realidad, los sonidos sólo juegan en la noche, la luz del día
espera a cada uno con una tarea responsable y hasta la palabra de
mamá como una "burbujita rosada” sale de su boca para avisar a Jacinto
que es hora de ir a la escuela.
Esta
escritora ha obtenido importantes premios por sus cuentos para niños.
Entre esos premios están: lº y 2º premio en el Concurso de Cuentos
para niños, a nivel nacional, de la Dirección de Cultura de la Municipalidad
de Córdoba, 2º Premio en el Concurso Nacional "Cuentos para el Jardín"
de Editorial Latina. Ha publicado también "El viejo buscador de
sueños" en Eslabón Educativo Nº 8, "Jacinto" y ”Fuga de vocales"
en la Antología “Desde Córdoba les contamos”.
En
1983,la Municipalidad de Córdoba publica su relato “Historia de
un girasol inquieto”.
En
el año 1975 publicado en Santa Fe aparece “El reloj de arena" de
Laura Cámara Rodríguez. El sugerente título derrama granito a granito,
el tiempo de la infancia (desde 1 a 12 anos), hecho canción de cuna,
canción para tomar la sopa, para jugar, muchos cuentos, entre ellos
“La maravillosa aventura de Celeste”,un barquito de papel que desea
viajar en libertad, cuento-adivinanza, algunas poesías, a los 11
años
“¿Un
cuento o una historieta?" pregunta en su original índice de presentación
y a los 12 "Por qué no, otra vez poesías".
“¡Delo
vuelta otra vez! -gritamos todos (escribe la autora refiriéndose
a sus receptores) y esta vez el abuelo cedió el reloj al mayor de
todos nosotros, para que pusiera en danza el hilito de la arena”.
Recientemente
acaba de publicar: “Traque, trique, Triquitraque”, libro de títeres
y teatro de sombras para leer y jugar y una obra de teatro para
niños de excelente trama teatral: “GatomiauGatomiau”.
Durante
el año 1975, Ester Rocha y Nora Gómez lanzan un libro de Córdoba
y para Córdoba: "Burbujas del Suquia” o “De cómo un duende niño
espía los siglos de Córdoba". Acompañan al texto, páginas de iniciación
literaria para los niños de 8 a 12 años. Relatos muy poéticos surgen
de la voz de estas escritoras que entremezclan imágenes de nuestra
Córdoba compartida por Suquía, nuestro río hecho personaje, quien
enlaza la aventura de ser y compartir el crecimiento de la ciudad,
aunando el pasado y el presente, el semáforo y la campana, el campo
y la ciudad, el trabajo del hombre de antes y de ahora. Si bien
Suquía se detiene a contemplar un pasado viviente, también hace
un escape hacia el futuro espacial que lo descubre colmado de mensajes
de esperanza”.
“¿Te
acuerdas de aquella aldea? `¡Si supieras cómo crecí!´” le dice en
su "Carta a Don Jerónimo Luis”. "Las calles que diseñaste en tu
plano de sueños, se vistieron con un disfraz de asfalto”,y más adelante
“Hidalgo legendario, soñador de cielos y puentes, un día las sierras
te hechizaron con un misterio de ecos y el valle te encandiló con
olor a tomillo y madreselva. Entonces... me encontraste. Ahora soy
una enorme pupila por donde mira mi país”.
En
1977 aparece publicado "El Señor Viento Otto” de María Rosa Finchelman.
En 1978 se publica "Donde menos se piensa salta el estornudo” y
en 1980 su libro de cuentos "Cuenticosas del chiquimundo”. Plantea
la autora en este libro formado por doce cuentos, dando unidad temática
al libro, la vivencia de objetos y elementos animados o inanimados
aparentemente desapercibidos, rescatándolos afectuosamente para
el niño. Un árbol enano, un auto viejo y querido, una moneda perdida
en la arena, una pequeña planta que crece en un medio hostil, la
aventura de una arveja, todos los elementos concretos de una realidad
cotidiana que cobran
dinamismo a través de una narración ágil, en donde están presentes
también la fantasía, la poesía, el juego, y el humor, pero por encima
de todo animismo. De allí la constante de 1a expresión lingüística:
"vida” o "viven" que
traduce la emoción de la autora ante el descubrimiento de esa vida
afectiva en lo aparentemente inerte: “Las dos se quedaron calladas
un rato, hasta que la flor se iluminó y dijo: -No te preocupes voy
a vivir. Ya lo tengo decidido. Así como luché contra la tierra reseca
y conseguí pasar afuera, así voy a conseguir una larga vida..."
Y más adelante: "Cuando Fanny la levantó con cuidado entre sus manos,
la flor y la piedra se guiñaron un ojo y se regalaron una sonrisa
de despedida”. En 1981,
“El bostezo de Sandra” aparece editado también por Plus Ultra. Figura
además, esta escritora, con dos cuentos en la “Antología” “Desde
Córdoba les contamos”.
En
1978 y 1979 aparecen respectivamente, dos libros editados por la
Direcci6n de Historia, Letras y Ciencias de la Secretaria Ministerio
de Educación y Cultura: “Villancicos”, producto de un concurso de
villancicos navideños, cuyo 2º y 3º premio y la primera mención
son adjudicados a autores cordobeses: Rafael Horacio López (Villa
Dolores), Alcides Carlevaris (Córdoba) y Carmen de Bertoldi (Córdoba).
Las ilustraciones a todo color fueron realizadas por niños participantes
del Cursillo de Actividades Navideñas de la Sección Infantil de
la Biblioteca Córdoba.
El
otro es un libro de poemas: "Canciones para cortar la flor” de Rafael
Horacio López. Dicen así las palabras a modo de introducción que
inserta la edición: “Estas canciones intentan descubrir la realidad
a través de poemas y dibujos que rescatan la frescura del primer
asombro”. La edición se realiza en adhesión al Año del Niño y la
familia y las ilustraciones fueron realizadas por niños participantes
del Cursillo de Actividades Recreativas de la Sección Infantil de
la Biblioteca Córdoba.
En
1981 aparece un nuevo libro de otro autor residente en Córdoba aunque
nacido en Mendoza. Es “La granja del abuelo de Matías” de Juan Coletti
editado en Buenos Aires en una Colección Guadalupe.
Juan
Coletti aporta a la literatura Infantil dos hechos significativos
según la crítica que sobre este texto ha formulado Nelda Abed [20]
:
“Uno de ellos netamente formal, es el de romper con la idea de que
sólo el cuento corto y la poesía son las formas literarias que convienen
para lectores de corta edad. ¿Puede un niño pequeño tener acceso
a una novela?.
"La
granja del abuelo Matías intenta ser una respuesta positiva a esta
pregunta. Continúa Nelda Abed: "En el transcurso de veinticinco
cortos capítulos seguimos al abuelo con sus animales amigos tratando
de formar una familia, aunque entre ellos no hay parentesco posible.
Bajo
el principio de la amistad y el respeto mutuo consigue que el gato
sea amigo del ratón, que el ladrón devuelva lo robado y el jugador
empedernido se dedique al esfuerzo del trabajo diario. El autor
no deja de lado personajes que suelen obviarse dentro de la literatura
infantil contemporánea (este es el segundo hecho significativo)
y si bien su incorporación está realizada con fines moralizantes
no deja de ser interesante la intención de hacer pinturas sociales
sin censuras” .
Este
autor tiene obras inéditas de literatura infantil y en preparación
obras para jóvenes. No obstante “La niña que no quería ser bruja”
figura en los planes de la Editorial Plus Ultra para su pronta aparición.
Siguiendo
el itinerario de creadores, me referiré a la antología que elaboraron,
aprovechando sus experiencias en la materia, María Rosa Finchelman,
Lidia F. De Tosco y quién escribe estas líneas: “Desde Córdoba les
contamos”. Debemos agradecer a la Directora de la Colección Escalerita
de la Editorial Plus Ultra, La Profesora María Hortensia Lacau,
la oportunidad de difundir la producción cordobesa a nivel nacional.
Esta
oportunidad también llevó a descubrir un grupo de autores que responde
a una similar concepción de la literatura infantil. Todas las autoras,
de una u otra manera, directa o indirectamente fueron fruto de aquella
disfunción irradiadora de la Literatura Infantil que surge con María
Luisa Cresta de Leguizamón y que se va trasmitiendo de docentes
a alumnos a través de sus cursos, seminarios y publicaciones.
En
cuanto al comentario sobre el libro me remito a un artículo del
diario "La Prensa" de Buenos Aires del 14 de febrero de 1982: "Los
cuentos, siendo diferentes entre sí, están vinculados por su capacidad
para atraer y captar la atención de los niños ya que han sido concebidos
tras la detenida observación del mundo y de los intereses infantiles.
Tanto
Beatriz Aranda Durañona como Alicia Ares, María Rosa Finchelman,
María Eugenia Laguinge de Flores, Cristina Fulla, Hawa Gazi, María
Luisa Cresta de Leguizamón, Estela Nanni de Smania y Lidia Formiga
de Tosco han puesto imaginación recuerdos personales de la niñez
y sus relatos han tenido muy en cuenta los simples pero importantes
detalles cotidiatios (en Globito Azul por ejemplo) y les han agregado
el encanto de la fantasía"... Más adelante la nota agrega: “entre
aventuras y espíritu travieso, hacen llegar mensajes de la
naturaleza, destacándose en ellos amor y solidaridad hacia todos
los seres”.
A
modo de información podemos citar otros nombres de autores que especialistas
o no en literatura infantil han producido alguna obra de real interés
Alejandro Nicotra, Polo Godoy Rojo (Teatro de Juguetes),Julián Lapeña
(La luna de los niños), CIara Peyrano de Nasanovsky y muchos más.
Está
ya próximo a ser presentado en Buenos Aires un libro de Perla Suez:
“El vuelo de Barrilete y otros cuentos”. No debe olvidarse la ya
importante obra cuentística de Gustavo Roldán (que reside actualmente
en Buenos Aires) con un interesante
acento en el ámbito chaqueño del país junto a adaptaciones
de clásicos y anécdotas con niños ya publicados con todo éxito.
En
Río Tercero Vilma Novick Freyre, publica tres cuentos: “Vientito
picarón” (premiado en un concurso de AAL), ”Dos pájaros sin alas”
y “Mariposas de papel" (1985), ediciones de la autora.
Quisiéramos
aclarar que es posible encontrar aquí omisiones involuntarias, dado
que nuestra provincia carece aún de una responsable corriente editorialista
que recepte y publique este tipo de literatura. En muchos casos
se producen esfuerzos personales para salvar esta circunstancia,
pero no siempre las conocemos ni llegan a nuestras manos.
En
lo que respecta a géneros de Teatro y Títeres, son buenas las obras
editadas y podemos nombrar autores con obras representadas.
Ernesto
Heredia escribe obras que dirige en la mayoría de los casos. Sus
primeras obras "La corona del Rey Napoleón" en colaboración con
Alcides Carlevaris, "Sinfonía de colores", “Cuentitres” (Medalla
de oro en un Festival de Necochea), son divertimentos en los que
recrea poesías y cuentos del folklore universal. Posteriormente
escribe "Betina y su barra” , "Monobloque I” (que ha sido puesta
en escena en el Teatro Estable de Educación Complementaria y por
la Comedia Cordobesa para niños) y "Sopifofo y Yo” obra realizada
conjuntamente con Beatriz Aranda Durañona y puesta en escena por
el elenco del Seminario del Teatro Infantil y posteriormente por
el Teatro Almanaque. Ha recibido el Premio Trinidad Guevara de los
S.R.T en dos oportunidades.
Acides
Carlevaris,uno de los primeros maestros de teatro de niños que junto
a Ernesto Heredia, trabajó en las Escuelas Municipales de Córdoba,
editó un libro de poemas: "Juguemos con ... “ que incluye Historias
de gente chicas, Historias de gentes grandes y Canciones. Recibe
el 2ºPremio de Letras de Villancicos de la Dirección de Historia,
Ciencias y Letras. Pero, fundamentalmente es autor y Director de
obras de Teatro para chicos, la ya nombrada “LA corona del Rey Pantaleón”
que escribió con Ernesto Heredia y fue la primera obra de teatro
infantil representada en Córdoba, “El gran Bonetón”, “Cuentos para
ser jugados”, “En la Villa Mirasol”, “El sueño de Filemón” y otras.
En
cuanto al teatro de títeres debemos anotar sin lugar a dudas al
conjunto “La Pareja” de Eduardo y Héctor Di Mauro, artistas titiriteros
y maestros cordobeses que recorren permanentemente los pueblos y
ciudades de nuestro país y muchos caminos de las Repúblicas vecinas.
Iniciaron sus actividades en 1939, niños aún, siendo alumnos de
la Escuela Normal Superior desarrollando una labor de aicionados
hasat 1949. Desde entonces trabajan como profesionales, incorporando
sus propias obras en sus espectáculos. En 1960 obtienen el 3º premio
de interpretación en ell 2º Festival Internacional de Títeres de
Bucarest. Entre sus creaciones
Se
cuentan sus pantomimas “El mono que espera a la novia”, “El pozo
en la calle”, y pantomimas musicales como "Idilio", "La galera verde”
y "El buen rey”.
Actualmente
los integrantes de "La Pareja" a quienes se incorpora Enrique Di
Mauro, juntos o separados continúan realizando funciones a la par
de una valiosa labor docente,
alentando
y dirigiendo nuevos conjuntos, convencidos de la necesidad de cimentar
una tradición titiritesca en el país.
El
conjunto “Los Duendes” de Alberto Cebreiro y María del Carmen Olano
es un teatro de títeres originado en Bahía Blanca y establecido
por muchos años en Córdoba, Este equipo alternó también su actividad
entre las representaciones “únicamente para niños" y la tarea docente,
Por ello formaron en Córdoba el teatro COMEDUC(Educación complementaria),
Presentando
sus obras en distintas escuelas y barrios de nuestra ciudad junto
a Inés Funes, Teresa Maglione y Mar- cela Moroni.
Sus
creaciones “De quién son los juguetes”, “Ela ala de la mariposa”.
y una versión muy personal de "Pedro y El lobo" son las más difundidas.
El
Teatro Estable de Títeres de la Dirección de Actividades Artísticas,
dirigido por Jorge Omar Miguez tiene registradas
aunque
no editadas obras como "El trencito sin vías"
(teatro,
títeres y marionetas), “Es o no espantapájaros” , “Bubú hombre sin
apuros”, representadas como elenco oficial en esta ciudad y casi
todas las ciudades del interior. Es también autor de una obra de
teatro para niños “El caballito blanco de la montaña azul".
Respecto
al teatro y títeres para niños podrían nombrarse entre ellos como
cultores destacados a Clara Peyrano, Héctor Flores “Sarifanta fue
a la luna” ,
Héctor Veronessy y Ana Colatarcci “Cuentijugando”,Premio
Trinidad Guevara, Laura Devetach “Peterilio”,"El palo liso”,
“Bichoscopio”,
José Salas “Un paraguas lleno de lluvia”, Beatriz Aranda Durañona
“Qué buscas Broky?”, Oscar Gras “La farolera de la escalera”, María
Rosa Finchelman “De fantasmas y otros yuyos”, “Al Japón no se va
en bici”, Elisenda Seres "Un día en la plaza" y "Carola”.
PROYECCIÓN
EN LA COMUNIDAD
Entidades
como las nombradas anteriormente cumplen sin lugar a dudas con un
papel difusor, de intención que no es
ajena a otro tipo de medios de proyección en la comunidad.
Esta
función se ha visto favorecida en Córdoba por la acción cumplida
en algunas Bibliotecas, aunque la continuidad no sea la norma no
podemos dejar de nombrar la “Biblioteca del Maestro” del Consejo
General de Educación que contaba con una significativa selección
de libros destinados a la infancia y que era consultada por la docencia
de Córdoba.
La
sección infantil de la Biblioteca Córdoba que realizó y realiza
una rica labor en nuestro medio abriendo su acción a las actividades
expresivas del niño.
Posteriormente
se funda la Biblioteca Infantil de la Alianza Francesa bajo el asesoramiento
de Clara Peyrano y a cargo de dos especialistas Perla Suez y Cecilia Bettolli de Ramos.
Esta
biblioteca tiene características nuevas: el CLE (Rincón del Libro
y la Expresión) revierte la idea de una biblioteca tradicional pasiva y propone un espacio
y un tiempo planteado desde el niño, como un ser en acción. Los
niños disponen de los libros en una tarea participativa respetando
un mínimo orden establecido. Se hace narración y lectura de ese
material que el niño proyecta posteriormente en diferentes formas
expresivas.
Otro
aspecto que ha cobrado importancia en los últimos años, respecto
a la difusión del libro infantil es el de las librerías especializadas:
La primera de ellas fue “La botica del elefante”, de Laura Devetach
quien con fino criterio artístico trató de imponer la venta de una
muy buena literatura para niños, luchando por alcanzar el gusto
estético de sus compradores en momentos tal vez difíciles ya que
la escasa difusión de una literatura de valía era absorbida aún
por la tradicional adquisición del libro clásico o pseudo-clásico
(la mayoría de las veces adaptaciones sin pretensiones literarias
pero de fácil comercialización), situación que lejos de ser la anhelada
provocó la corta permanencia de un valioso intento.
No
obstante, la idea persistió en algunos especialistas y así surge
otra librería “El mono Patín" de Nora Gómez, que también tuvo corta
trayectoria.
En
estos últimos años en que tantas editoriales porteñas se han hecho
eco de la difusión del libro infantil, surge la librería Infanto-juvenil
dirigida por Nelda Abed quien ha convertido su local de libros,
no sólo como lugar de ventas sino como amable espacio con estanterías
al alcance de un niño para que él pueda hojear y tomar su tiempo
para elegir. Otro medio de difusión de la literatura y su proyección
en la comunidad, son las guías de lecturas seleccionadas para niños.
Una de las primeras, fue la de la escuela Nueva José Martí. Hoja
volante con títulos de libros seleccionados por
María
Luisa Cresta de Leguizamón, según la edad de los lectores.
Luego
edita la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Córdoba la
“guía de libros y canciones infantiles”, de la misma autora. Esta
guía tiene el valor de contener no sólo un repertorio amplio clasificado
por edades sino que abarca todos los géneros tradicionales(cuentos,
novelas, biografías, relatos de viajes, poesías, antologías de poesías,
de cuentos, relatos y poesías populares, teatro, títeres y agrega
novedosamente colecciones, enciclopedias, libros de entretenimientos
y una completa selección de discos para niños de poesía, cuentos,
relatos, leyendas, canciones). Desde 1981 edita la "Guía de Lecturas,
Literatura Infantil y Juvenil”, la Asociación Argentina de lecturas(AAL)filial
Córdoba. Esta guía contiene además un comentario crítico sobre cada
libro seleccionado y adecuado a una edad determinada colaborando
en ella especialistas como María Luisa Cresta da Leguizamón, María
Rosa Finchelman, Lidia de Tosco, Gladys Gazi, Perla I. de Suez,
Alberta Sarrat Saumell, Cecilla Bettolli de Ramos, Nelda Abed, Blanca
Sarrat de Ruiz y quien escribe estas líneas.
Considera
interesante señalar otras tareas que también son auspiciosas como
crecimiento y expansión de esta literatura
dedicada a los niños. Se trata de cómo usando medios masivos
de comunicación algunas inquietudes de este campo de difusión pudieron
canalizarse. María Luisa Cresta de Leguizamón difundió por más de
ocho años a través de Radio Universidad Nacional de Córdoba, un
programa destinado a los niños de
diferentes
edades: “La pajarita de Papel”, donde el montaje, la locución, la
selección musical y literaria le pertenecían.
Con
obras propias y seleccionadas de autores de 1a Literatura Infantil
argentina y universal, compuso un espacio que colmó
muchas
apetencias infantiles mezclando equilibradamente el mensaje educativo
(nunca explicitado) con el entretenimiento y los logros estéticos.
Realizó también por Radio Nacional audiciones de carácter crítico,
comentando libros para niños y adolescentes. También Estela Nanni
de Smania a través de un personaje aventurero y fantasioso, Jacinto,
transmitió durante largo tiempo par Radio Nacional de Córdoba una
coherente programación, donde las anécdotas narradas interesaban
singularmente a los niños. En esta misma estación Laura Cámara Rodríguez
realizó muchos programas donde usando sus propias obras o recurriendo
al rico legado histórico-literario del país, obtuvo un mensaje muy
especial.
Hawa
Gazi en 1979 trabaja también para Radio Nacional de Córdoba escribiendo
y conduciendo el programa "Cuentos y poesías para jugar" destinado
a la población preescolar y primaria con una intención de proyección
expresiva.
El
campo televisivo cordobés ha contado con algunos aportes como “Pipirulines”
escrito por Laura Devetach, donde imagen, movimiento y literatura
bien estructuradas han proporcionado mensajes adecuados para la
infancia.
Nora
Gómez y Esther Rocha, posteriormente, son autoras del ciclo: “Pelusa
y su mundo”, en canal 12 de Córdoba.
Estos
intentos han sido lamentablemente absorbidos por intereses más comerciales
que artísticos, de allí su poca permanencia y la sustitución por
programas foráneos y muchas veces de escaso valor artístico y educativo.
Un
área escasamente transitada (fuera del campo experimental y pedagógico)
es la de los audiovisuales. Podemos señalar los que en colaboración
con el pintor cordobés Miguel Angel Biasutto realizó María Luisa
Cresta de Leguizamón. Autora de los textos(generalmente cuentos
infantiles) colaboró también en la grabación de los mismos dando
por resultado singulares montajes en base a diapositivas dibujadas
y pintadas por niños de nuestro medio escolar. Uno de estos audiovisuales,
“Mis amigos del zoológico”, obtuvo un primer premio en Madrid en
1975. Algunos de estos audiovisuales fueron presentados en Córdoba
como también otras ciudades de la provincia, del país; y fundamentalmente
en España.
CONCLUSIÓN
Muchos
datos pueden haber quedado soslayados en estos apuntes circunscriptos
casi exclusivamente a la ciudad de Córdoba. No obstante esta actividad
literaria que se abre paso en nuestro medio, necesitaba ser registrada.
Quizás este trabajo como se dijo al comienzo, no tenga más pretensiones
que la del testimonio vivo. Son escasas las fuentes de documentación.
Sólo se pretende asentar roles, experiencias y creaciones para dar
crédito a la tesis de que existe un hábeas de Literatura Infantil
en Córdoba.
Esta
manifestación está llegando a su madurez, son más de tres generaciones
para descubrirla y hacerla crecer.
Toda
la trayectoria, todas y cada una de las experiencias lo demuestran.
No
cabe duda de que la simiente que abrieron preclaros educadores aún
en terrenos áridos, previó la germinación aún tardía pero segura
de ideas fuertes que se van arraigando con la tenacidad del hombre
capaz de buscar y descubrir ámbitos propicios. (Si bien día a día,
grupo a grupo, se cree dueño de ideas originales, no es difícil
suponer que esas ideas, tal vez renovadas por mil vasos conductores
devienen de las mismas raíces.)
Muchas
instituciones, sobre todo de carácter oficial, sufrieron las vicisitudes
del tiempo y las ideas no siempre compartidas. Las aisladas experiencias
nos señalan la lentitud de los cambios a pesar de lo cual el hilo
y las vertientes que lo canalizan a veces subterráneamente, no han
dejado de fluir.
En
los últimos años, con la apertura que dan las democracias, notamos
francamente esperanzados, un resurgir de inquietudes.
Las
instituciones oficiales y privadas organizan Jornadas, Encuentros,
paneles, Conferencias y Concursos de Literatura Infantil.
Los
escritores buscan a los críticos y especialistas.
Los
críticos dejan su veta intelectual para campear sensiblemente en
el niño que llevan dentro y descubrirse como creadores. El crítico
especializado, a la vez, tiene cabida en algunos medios de publicidad
y difusión.
Los
escritores necesitan de encuentros con sus pares.
Algún
ilustrador comparte con el escritor la creación del libro.
El
teatro busca el escritor especializado.
Las
Jornadas de titiriteros asumen la importancia de la literatura.
En los Profesorados de Enseñanza Preescolar y en las Escuelas de
Magisterio se siembran inquietudes.
Existen
proyectos de Bibliotecas móviles en los barrios periféricos.
Los
maestros se interesan en los cursos de Literatura Infantil.
Existe
el interés de insertar la Literatura Infantil, como taller en la
escuela primaria.
Por
primear vez se acepta como tesis del doctorado, en la Universidad
Nacional de Córdoba, el tema de la Literatura Infantil. (Nelly Donalisio
y Ana Leinstein son autoras de estas tesis).
Está
próxima a ser concursada la cátedra de Literatura Infantil de la
Universidad nacional de Río Cuarto (por primera vez en el ámbito
de una universidad argentina).
Las
editoriales dan cabida a escritores, se proyectan a Córdoba, y al
interior del país.
Si
bien estos parecen ser enunciados generalizados o más bien ansiados
e ideales proyectos, no creemos que dichas afirmaciones dejen de
ser una consistente realidad.
No
son más que halagüeños comienzos de un posible, o más bien certero
futuro que debe tomar, hoy, de una vez por todas, los hilos que
ya hace cuatro decenios vienen cimentándose en nuestro medio.
Sólo
podrá visualizarse esta realidad, cuando el sistema educativo
la asuma y penetre en todas las escuelas, sembrando la semilla
del encanto de la lectura. El niño lo espera, hay que salirle
al encuentro.
MARTA TORRES DE OLMOS
Cba, 1986,
Jesualdo. “La literatura infantil”. Buenos Aires, Ed. Losada, 196?
Mantovani, Fryda S. de. “El mundo poético infantil”. Bs As, Ed El
Ateneo. 1964.
Cresta de Leguizamón, María Luisa. “El niño, la literatura infantil
y los medios de comunicación masívos”. Bs. As., Plus
Ultra 1980.
Ensayo de la Escuela Normal Superior: “La Educación vocacional del
adolescente y la formación del maestro”. Santa Fe: Castelví, 1949.
Un artículo del diario “La Voz del Interior” – febrero de 1971- con
motivo del fallecimiento de esta insigne educadora.
Sarrat de Ruiz, Blanca: “Relato de una experiencia”, presentado en
el Seminario taller de Literatura Infanto Juvenil, organizado
por la Universidad nacional de Córdoba. 1969.
Sarrat Saumell, Alberta: “La enseñanza de la lengua en la escuela
primaria”. Bs
As, Eudeba, 1967.
“La educación vocacional del adolescente y la formación del maestro”,
Santa Fe, Castelví, 1949.
Nota de CEDILIJ: al respecto de estos seminarios, leer el artículo
de Lucía Robledo que integra el presente catálogo.
Secretaría del Ministerio de Educación y Cultura: “Seis obras de teatro
infantil”, antología. Publicación del Centro Educacional de Cba,
1969. Dirección de la creación, selección y prólogo: Ana María
Pelegrin y María Rosa Finchelman. Escuela Normal “Agustín garzón
Agulla”: Títeres para niños” Colección Cuadernos de Biblioteca.
Ed. Tapas. Cba, 1978. Dirección y prólogo: Laura Cámara Rodríguez.
Seminario de Teatro Infantil. Dirección de Educ. Complementaria “La
Historia de Fermín”, Tilín tilón, la próxima estación”, “La llave
mágica”, “Juguemos a jugar” y otras obras de teatro para niños.
Direc. de Creación: Beatriz Aranda Durañona.
Bravo Villasante, Carmen: “Historia y Antología de la Literatura Infantil
Iberoamericana”. Ed. Doncel. Madrid, España.
La literatura infantil juvenil (Guías de lecturas) Nº Asociación Argentina
de lectura (filial Córdoba). Córdoba: Anaquel, 198?
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